Hoy, probé por ustedes: ¡el salto en paracaídas!
Entusiasmadísima, me fui a La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, para hacer mi primer salto.
Al llegar, estaba muy inquieta con el tamaño tan ridículo de los aviones de los que habríamos de saltar, pero nos pusieron inmediatamente tranquilos tras un pequeño curso sobre seguridad.
Por supuesto, llegó el momento para que yo me pusiera el equipo. ¡Los arnés de seguridad no me dejaban caminar ni respirar, y bloqueaban mi circulación pero no fue grave! Si me van a salvar la vida, eso es lo más importante.
Cada uno de nosotros hizo a una corta entrevista con el cameraman que nos filmaba y tomaba fotos antes, durante y después del salto para así recoger nuestras impresiones. Curiosamente, más que asustada, yo estaba emocionada de poder saltar.
Así, con una sonrisa, me subí a bordo y me di cuenta de lo que estaba a punto de hacer. ¡Saltar a 4000 metros de altitud! En este momento, todos pensamos en nuestros seres queridos y les escribimos un pequeño mensaje en nuestras manos.
Fue entonces que se hicieron las últimas verificaciones, se abrió la puerta del avión y la adrenalina me subió ante la vista del vacío debajo de nosotros.
Ahora, no era posible volver atrás. Estaba suspendida en el vacío, simplemente atada por algunos mosquetones a mi compañero que todavía estaba sentado en el borde del avión.
¡Y así fue, saltamos! ¡50 segundos de caída libre de cuales los primeros 5 fueron los peores de mi vida! La comparo a la sensación de saltar de un edificio. Todo va tan rápido que comenzamos a pensar que, en pocos segundos, nos aplastaríamos como tortillas en el suelo.
Luego, llegó el momento de abrir el paracaídas. Ahora sí podíamos sentir la magia. 7 minutos de caída suave que nos permitieron disfrutar del paisaje. Hicimos dos o tres vueltas antes de bajar a la tierra y terminar el viaje tranquilamente.
Finalmente, apenas 10 minutos después de nuestro aterrizaje, pudimos conseguir un CD con las fotos y el vídeo de nuestro salto que más tarde causó la admiración y envidia de nuestros amigos.
Para resumir el día: ¡sensaciones increíbles y sobre todo incomparables! Este salto es la cosa más loca que he hecho hasta ahora y realmente no me arrepiento.
Es por eso que invito a todos los valientes a lanzarse en esta linda aventura que nos ofrece una vez más BAIS Argentina.
Jenna, ¡una francesa en Argentina!





